En principio, el viento es una más de las “complicaciones” que nos encontramos en una vuelta de golf, pero a la que no le prestamos ningún interés ya que lo asumimos como algo no controlable. Si hay viento nos encogemos de hombros y jugamos igual, sin pensar en “sacarle provecho”.
1. Jugando con viento cruzado.
Con el viento cruzado nos encontramos la situación más difícil para jugar. Ente tipo de viento nos moverá la bola en vuelo, así como nos hará reducir drásticamente la distancia, sobre todo si provocamos algún efecto a la bola (queriendo o no). Por lo tanto, es importante utilizar este viento a nuestro favor. En general, deberemos jugar una bola baja, buscando la dirección del viento para poder apoyarnos en él y conseguir distancia y alcanzar el objetivo.
Este tipo de viento es mortífero para jugadores de handicap alto con problemas de slice o hook, ya que cualquiera de esto tiros se magnifican en un 100% con vientos cruzados de 30 km. por hora.
Para jugadores que pegan derecho, el viento cruzado no debería ser problema; cuando se le pega firme y fuerte es poca la acción del viento sobre la bola. Con vientos de derecha a izquierda cargue más el peso hacia la punta de los pies y con vientos de izquierda a derecha sobre los talones. En los tiro de approach, mire la posición de la bandera y si yerra hágalo por el lado contrario a donde sopla el viento, sobretodo si la bandera está del mismo lado.

2. Jugando con viento en contra.
Con viento en contra hay que tratar de mantener la bola baja y siempre bajo control. Adopte el stance como si tuviera que pegar más vertical, es decir, coloca la bola más hacia el pie derecho, elija el palo con el que cree que llega al objetivo y agregue uno más, baje un poco el hombro izquierdo y suba el derecho; cargue el peso un poco más sobre la pierna izquierda, no haga un finish alto y siga el viejo consejo: “swing suave contra viento”.
Es importante no realizar un swing agresivo y algo más corto de lo normal (alrededor del 80 %). Recuerda lo que dijo Greg Norman cuando ganó el Open Británico en 1996: “Con brisa juego un swing fácil”. Lo normal es que queramos pegarle más fuerte a la bola y realicemos un swing más agresivo para no querer perder distancia; todo esto provocará un mal tiro.
3. Jugando con viento a favor.
Con viento a favor la bola tiende a permanecer en el aire más tiempo, por lo que a veces es aconsejable, dejar el driver y usar la madera 3, sobretodo con terreno pesado (húmedo).
Con este tipo de viento es aconsejable pegar más fuerte y probablemente con un palo menos, si más fuerte, porque al hacerlo la bola toma más altura y más backspin y elimina un probable hook o slice. En el approach, deberemos realizarlo con menos palo, elevarla más y pararla más rápido en el green.
Lo más importante en cualquier situación de viento es golpear la bola sólidamente. Una bola bien golpeada estará menos afectada por el viento que un mal golpe con efecto lateral.
CONSEJOS:
En una vuelta con viento es fundamental emplear estrategias al respecto y saber mover la bola, de lo contrario hay que resignarse a hacer golpes de más, toma nota de lo que debemos hacer:
a. No luches contra el viento con tu swing, se consciente de tus limitaciones, hazlo con estrategia.
b. Observa que la cara del palo esté en la posición correcta, ni abierta ni cerrada.
c. No te apures; haz un swing suave y con ritmo, abriendo un poco el stance para que le permita mantener mejor el equilibrio.
d. Calcula más de lo que supones. Se razonable con tus expectativas.
e. Observa de dónde sopla antes de colocarte en el stance.
f. No te enfades con el viento, ¡hazte amigo de él!.
La mayoría de los jugadores cuando se enfrentan a este tipo de obstáculo, eligen uno o dos palos, cuando deberían elegir tres o cuatro y apunta a 10 metros hacia los lados cuando deberían apuntar a 20 o 30, ignorando lo que el viento cruzado puede hacer con un slice.
En otras palabras, ¡aprender a conocer el viento!.