El peor golfista del mundo también existe.
13 julio, 2010 1 comentario
"El único instante en el que hay que forzar el swing es cuando metemos el palo en la bolsa"
13 julio, 2010 1 comentario
6 junio, 2010 Deja un comentario
EL ESCENARIO:
El Crooked Stick Golf Club en Carmel (Indiana), fué el escenario del 8 al 11 de agosto de 1991 de la 73ª Edición del PGA Championship.
LA SITUACIÓN:
Aunque es un poco denso, pero vale la pena saberlo, os describo la lista de quienes, como y de que manera se compone la lista de jugadores que pueden participar en un PGA Championship. Más tarde os diré el porque lo describo.
Lista de los criterios de calificación para poder participar en el PGA Championship:
Tras dos primeros días de prácticas, Paul Azinger se resintió de una lesión en el hombro que le hizo retirarse del torneo el día antes del comienzo de éste. Ésta circunstancia obligó a la Organización a ir llamando a los suplentes para poder cubrir la vacante presentada, lo que llevó a telefonear a un jugador desconocido haste ese momento y noveno suplente: John Daly. Daly había fracasado en los dos intentos anteriores para la clasificación en el torneo, pero eso no fué impedimento para que estuviera todo el día y la noche conduciendo (3.322 km) y poder llegar al tee del hoyo 1 justo en el momento de su salida en su primer PGA sin día previo de prácticas para conocer el campo.
EL DESENLACE:
John Daly consiguió meterse al público en el “bolsillo” gracias a su extrovertida personalidad y a su potencia en los golpes. El ser un jugador desconocido le hizo que vuelta tras vuelta fuera teniendo el apoyo de los americanos, y tras las vueltas de 69-67-69, el último día consiguió con un fabuloso resultado de 71 golpes (276 en total y -12), ganar el torneo por tres golpes de ventaja sobre Bruce Lietzke.
Es la primera y única vez que un suplente sin conocimiento del campo ni realizar vueltas de práctica previas, se hace con un torneo tan prestigioso como el PGA Championship. ¡Esto es America!.
21 mayo, 2010 Deja un comentario
EL ESCENARIO:
El Carnoustie Championship (http://www.carnoustiegolfclub.com) será el “campo maldito” de por vida de nuestro protagonista de hoy: el francés Jean Van de Velde.
Campo creado en el año 1842, lo cual le convierte en uno de los 10 campos más antiguos del mundo. Dicho campo, se le considera como la prueba más difícil en el Open Championship, puesto que siendo par 72, tiene un nivel estándar Scratch para los amateurs de 75 golpes.
En los últimos años, el recorrido del Carnoustie Championship, ha sido clasificado entre los tres mejores campos de golf en el mundo, en él se disputarón los Open de Escocia en 1995 y 1996 y sede en el 1999 y 2007 del Open Championship. Es un Par 72, de 6.941 metros.
LA SITUACION:
Está bien, lo recordamos: el francés llega al hoyo 18 (par 4 de 445 metros) el domingo, líder en solitario, en la última partida y con tres golpes de ventaja. Van de Velde necesitaba un doble bogey para convertirse en el primer francés desde 1907 en ganar el torneo. Había jugado durante toda la semana con un golf sin apenas errores, consiguiendo dos birdies en dicho hoyo, en los tres dias anteriores.
EL DESENLACE:
Sale con el drive y la bola no queda mal, aunque abre en exceso la bola (primer aviso..); en el segundo golpe, a 173 metros de green, golpea con un hierro 2… Comienza la tragedia. La bola vuelve a abrirse demasiado y golpea a una barra de hierro de las gradas de green, rebotando hacia atrás y dejándola en un rough muy feo a 50 metros de green; tercer golpe: deficiente pitch que envía la bola al último tramo de ría que protege la llegada al green. Jean sopesa seriamente la posibilidad de golpear desde dentro de la ría (se quita los zapatos, los calcetines, se remanga el pantalón…), finalmente dropa (cuarto golpe de penalidad). Quinto golpe: otra vez desde un rough espantoso envía la bola a un bunker de green; sexto golpe: desde el bunker deja la bola a dos metros del hoyo…; y séptimo: ¡emboca!
Sale a jugar un play off con Paul Lawrie y Justin Leonard y vence el escocés. Fin de la tragedia. Una vez más la realidad supera a la ficción.
10 mayo, 2010 Deja un comentario
EL ESCENARIO:
Royal Lytham es el clásico campo británico azotado a todas horas por el viento, salvaje, sin árboles, en el que la maleza crece con total libertad alrededor de las calles (http://www.royallytham.org) . Un templo del golf desde que fue construido en 1886 en el condado de Lancashire. En julio de 1979 Royal Lytham fue escenario del triunfo de Severiano Ballesteros, quien a sus 21 años se convertía en el ganador más joven del Open Británico, un hito en la historia de este deporte.
LA SITUACIÓN:
Seve no era uno de los grandes favoritos pese a que dos años antes, con diecinueve, había estado a punto de llevarse la jarra de plata. Su aparición, para un deporte algo estancado, supuso toda una bendición. En Royal Lytham el cántabro cambió su forma de jugar por consejo de Roberto de Vincenzo, un entrenador que colaboraba en ocasiones con él. El argentino le dio un consejo que condicionaría el torneo. Pese a lo poco preciso que era con el “drive”, le dijo que lo utilizara siempre que pudiera, que le pegara con toda la fuerza contra el viento en busca de golpes cortos en los que pudiera sacar su talento alrededor del “green”. Seve cumplió de forma escrupulosa el plan. La cosa no arrancó bien el primer día, pero Ballesteros insistió y en la segunda jornada firmó la mejor tarjeta del día. Esa noche, tras la cena, se encontró con De Vincenzo a quien hacía ya lejos de Inglaterra. “Me he quedado el fin de semana para verte ganar” le espetó convencido.
EL DESENLACE:
Seve siguió jugando descontrolado de forma premeditada. Fallaba calles, pero recuperaba de inmediato. No temía los profundos bunkers del campo (198 hay a lo largo de Royal Lytham). Cayó en ellos diecisiete veces y dieciséis los resolvió con “aprouch” y putt. Una maravilla. El mundo del golf, sobre todo el británico, comprendió de inmediato que estaba ante el nacimiento de un revolucionario. El español compartió partido los dos últimos días con el presuntuoso Hale Irwin, un americano que venía de ganar el US Open. Seve jugó de cine el sábado, “el día que se ganan los grandes” y se plantó líder el domingo perseguido de cerca por el propio Irwin, Crenshaw y un mito como Nicklaus. La información llegaba con cuentagotas y Ballesteros, sólido todo el día, creía que marchaba igualado con Nicklaus, que jugaba el partido anteriro al suyo, a falta de dos hoyos. En el tee del 17 descubrió que tenía un margen de dos golpes. Consciente de que el consejo de De Vincenzo le había llevado hasta allí, agarró el drive y le sacudió con todas sus fuerzas. Se apoyó en la derecha (“era el lado bueno para fallar”) pero la bola acabó en un aparcamiento de tierra. Desde allí, con toda la presión sobre los hombros, ejecutó un golpe legendario.Los miles de aficionados que seguían su partido contuvieron la respiración durante unos segundos y estallaron de felicidad cuando la bola apareció de repente a un metro de la bandera. Se había acabado el torneo. El 18 fue un paseo glorioso con el público inglés vitoreándole y recibiéndole en el green al grito de “Sevy, Sevy”. Se habían enamorado de él, de un tipo que ese mismo año provocó que se cambiasen las reglas de la Ryder Cup para que, como europeo, pudiese reforzar a los británicos y acabar así con la dictadura americana.
LA CONCLUSIÓN:
Con 21 años Seve Ballesteros levantó la copa más antigua del golf mundial. Mientras tanto, en España la Televisión Española emitía carreras de caballos desde La Zarzuela. Ballesteros nunca lo entendió ni perdonó.
P.D. Observar la forma como se debía dropar la bola hace unos años (mirando hacia el objetivo, con la mano derecha se debía dejar caer por encima del hombro izquierdo la bola, rodando por la espalda).