Una de las grandes ventajas que tiene el golf es que se puede jugar toda la vida, y por ello, el tener la posibilidad de iniciarse en él a una temprana edad es, sin duda, una gran oportunidad que no se debe desaprovechar.
La pregunta para muchos padres es si su hijo es un buen jugador, o si ese niño tiene la oportunidad de ser un gran jugador. Reconociendo el potencial de un golfista menor no es fácil, especialmente si los padres no son golfistas.
La primera cosa a recordar, incluso antes de hablar sobre el potencial de un niño, es el alentarlo en toda su trayectoria, puesto que sus inicios se suelen basar en el estímulo producido alguien cercano a él (un amigo, su padre) a jugar, y el tener un fácil acceso al club para entrenar y a un curso de iniciación, son la clave de un buen comienzo para el niño.
En la búsqueda de potenciales jóvenes jugadores, hay que recordar que cada menor va a crecer y aprender a un ritmo diferente. Algunos niños no ganan torneos porque no puede golpear la bola tan lejos como otros niños de su edad debido a que su constitución física no es equiparable a los demás porque están en plena edad de crecimiento. Así que cuando estamos buscando el potencial de nuestro hijo a una edad temprana, no basta con ver sus resultados. Debemos mirar su juego en conjunto; actitud en el campo, ver cómo chipea, patea, observar como realiza su selección de tiros, etc.
Un menor con una constitución física pequeña tiene por lo general un juego corto muy bueno. Se da cuenta de que no puede golpear la bola con la misma potencia que el resto de los jugadores de su edad, pero también ha descubierto que pueden centrar sus habilidades en desarrollar el chipping y putting. El verdadero potencial de un crío se basa en entender el juego al instante y cual es la filosofía del golf en conjunto. Lo normal en su edad es querer pegarle a la bola lo más lejos posible, y esa no es la finalidad del golf.
Los padres debemos alentar a nuestros hijos a participar en tantos eventos como sea posible, si es eso lo que el niño quiere hacer . Recuerda, que un niño esté nervioso antes de un torneo es normal, pero el temor a ir a un torneo no lo es.
El potencial para ser un buen golfista comienza a mostrarse en estos eventos pequeños. Si el menor va bien, disfruta y le gusta, el potencial está ahí. A esta edad, muchos de los buenos jugadores no son jugadores de torneo. El estrés de las competiciones no influye en todos los jugadores igual.
Con un poco de éxito en eventos de menor envergadura, el siguiente paso es un torneo grande. La federación de la comunidad donde juegue realiza torneos y donde encontramos eventos en el que el junior puede jugar contra los mejores niños de la zona.
Con el éxito en estos torneos de federaciones territoriales, es factible que tengas un buen jugador frente a ti. Si puede terminar entre los 10 primeros en uno de estos eventos que probablemente puede jugar muy bien a nivel de joven promesa amateur. Debemos recordar, que no es lo mismo ser un top 10 en un torneo realizado en Melilla que en otro realizado en la Federación Madrileña. Tratemos de ser realistas acerca de la importancia de los resultados en los torneos donde participe nuestro hijo en relación a la categoría de dicho evento.
Aquí es donde a mi modo de entender nos encontramos con lo mas importante y resumen de todo el artículo:
- Es fundamental que los padres alienten y no empujen
- Tiene que ser la decisión del niño a querer jugar, y no la decisión de los padres
- No debemos querer hacer de nuestro hijo lo que no supimos o pudimos hacer nosotros, no a frustaciones personales
- Nuestro hijo no es “el mando de la Wii”, con el que jugamos a nuestro antojo y cuando queremos.
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